Más de 560 mil personas celebraron las letras
La vigésima edición de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín duró 10 días y contó con una asistencia superior a 560 mil personas (10 % más que en 2025), según datos oficiales.
La Universidad también se construye con tus ideas.
Te invitamos a participar en el Seminario de Presupuesto Participativo, una jornada para conocer cómo funciona este mecanismo y aprender a transformar las necesidades y oportunidades de nuestra comunidad universitaria en propuestas concretas, viables y presupuestadas.
Será un espacio de formación y construcción colectiva que contará con un conversatorio de apertura, mesas prácticas de trabajo y una charla magistral de cierre, con la participación de Jorge Melguizo, Xamara Mesa y Víctor Hugo Quintero.
La invitación está dirigida a estudiantes, docentes y personal administrativo interesados en aportar ideas y participar activamente en la construcción de propuestas para nuestra Universidad.
Lunes 28 de septiembre de 2026
Hora: 8:00 a. m. a 3:15 p. m.
Lugar: Auditorio Gerardo Molina, Campus El Volador
¡Participa, construye y convierte tus ideas en proyectos!

Foto: Unimedios
La apertura de la Semana Universitaria 2026 y el inicio de la celebración de los 159 años de la Universidad Nacional de Colombia fue una invitación al encuentro y a la nostalgia. A recordar y disfrutar los acordes y las letras de la —ya no tan— nueva canción latinoamericana.
Durante más de una hora el Grupo Suramérica, que celebra este 2026 sus 50 años, interpretó las canciones de siempre que emocionaron al público y los hicieron recordar otros tiempos y otras presentaciones en una universidad que, como ellos mismos dijeron, siempre les abrió las puertas.
—Como polvo en el viento
—Razón de vivir
—Todo cambia
Dos, tres canciones y una pausa para que Laura Zapata Arboleda, de la Revista de Extensión Cultural, publicación que también cumple cinco décadas y ya ajusta 77 ediciones, leyera algunos apartes de un artículo, del que fue coautora, que exalta ese legado del Grupo Suramérica:
“(...) Hacer de la música una conversación permanente con la sociedad. Quizás por eso resulta corto afirmar que son solo intérpretes de la nueva canción latinoamericana porque lo que realmente interpretan son preguntas y lo que siembran son huellas en el territorio del alma. Preguntan sobre la memoria, sobre la dignidad, sobre la esperanza y sobre el país que ha sido y el que todavía se quiere construir. Es aquí donde realmente aparece la esencia del Grupo Suramérica…”

Foto: Unimedios
—Sobreviviendo
—Vivo aún vivo
— Resistiendo
Dos, tres canciones más y luego habló el público. Hubo comentarios y preguntas que amenizaron la conversación:
—Yo estudiaba una ingeniería y en gran parte por ustedes me fui hacia lo social. ¡Gracias!
—¿Qué se siente compartir con referentes como Víctor Heredia?
—Yo los sigo desde hace muchos años y todavía los admiro. Todavía me parecen muy lindos aunque ya están canosos.
Hubo risas y recuerdos de conciertos con Mercedes Sosa en Medellín y en Bogotá, y menciones a otros referentes de la música actual como Puerto Candelaria.
Así empezó la Semana Universitaria con un recital de unos músicos, amigos de esta casa, que resisten y que aún llevan en sus canciones un sentimiento de esperanza.

22 de septiembre de 2026

Foto: Archivo Semana Universitaria 2025.
Fundada oficialmente el 22 de septiembre de 1867, la Universidad Nacional de Colombia se ha consolidado como el proyecto cultural, científico y colectivo más importante del país y este año celebra sus casi dieciséis décadas de existencia.
A sus 159 años la UNAL ha liderado la educación pública y la investigación en el país y hoy, lo que comenzó en Bogotá se ha extendido a lo largo del territorio con ocho sedes más en Medellín, Manizales, Palmira, La Paz (Cesar), Amazonia, Orinoquia, Caribe y Tumaco.
En la Sede Medellín la celebración durará hasta el viernes, 25 de septiembre. Serán cinco días llenos de actividades para disfrutar y vivir la U. La Semana Universitaria congrega este año a toda su comunidad a través del lema “Vive la U, Vive la Paz”, frase que cobra relevancia con la conmemoración de los 10 años de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las Farc.

Foto: Archivo Semana Universitaria 2025.
“Serán cinco días para disfrutar nuestros campus y encontrarnos alrededor del deporte, la cultura, la música, la salud, la memoria, el bienestar y diferentes espacios para conversar y construir paz desde la Universidad”, recordó Juan Camilo de los Ríos, director de Bienestar Universitario.
Recomendados de la programación
Entre las actividades diseñadas para reencontrarse, recorrer y disfrutar cada rincón de los campus de la Sede están:
Para conocer la programación completa visita el siguiente enlace:
“La invitación es a participar, disfrutar, encontrarnos y también aportar. Vive la U, Vive la Paz, porque la paz también se construye en la manera como nos encontramos, nos cuidamos y somos solidarios como comunidad universitaria”, reiteró la invitación desde Bienestar Universitario el profesor De los Ríos. Además, durante toda la semana la celebración se traduce en solidaridad con puntos de acopio en cada actividad y en la Facultad de Minas para donar alimentos no perecederos, kits de aseo, productos de salud menstrual y alimentos para mascotas que se harán llegar a las familias que continúan afectadas por el terremoto del 10 de agosto. El cierre de la celebración será el viernes a las 10:00 a.m. con el lanzamiento de la exposición
“Lo que no desaparece: notas de paz y memoria con Ana María Guzmán y Walé Kerú, será en el árbol del Bloque 41, una oportunidad para conversar en pro de la paz y recordar la construcción de país a la que la universidad pública le sigue apostando a sus 159 años de existencia.
22 de septiembre de 2026

Foto: Unimedios - XA.
Celebrar el cumpleaños es mejor en la infancia, en medio del juego, de la torta, de los amigos y amigas y en medio de la ciencia… O al menos así celebró su cumpleaños el programa Niñas y Niños Científicos de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín. Un cumpleaños que no se mide en velas, sino en vidas.
La celebración no solo incluyó torta. Congregó las historias que se han construido durante una década y los prototipos que las familias armaron, durante los últimos meses, para exponer el día de la celebración.
Todo empezó en 2016 con 32 niñas y niños en talleres de química, robótica, energías y matemáticas. Verónica Botero Fernández, docente del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente, y entonces directora de Investigación y Extensión de la Sede recuerda sus primeras inquietudes:
“Yo me empecé a preguntar por qué la universidad sigue siendo un espacio reservado para las personas que terminan el bachillerato y que quieren acceder a la educación superior, cuando la universidad debía ser un espacio abierto no solamente para esas personas, sino para toda la comunidad y eso incluye a los niños”.
Para entonces, la universidad ya tenía museos que recibían colegios y maletas viajeras que salían a los barrios. Pero Botero quería hacer la apuesta al revés: “Traigámoslos”. Para traerlos hacía falta alguien que supiera de infancias. Y ese alguien venía llegando, con una maleta que no quería cerrar.

Foto: Unimedios - LR.
La maleta de Gloria
Gloria Arroyave, la “Profe Gloria”, hoy coordinadora del programa, había trabajado diez años en Bienestar Familiar y dirigía la escuelita de la universidad cuando su médico tratante le dijo que debía salir de allí. “Eso me generó mucho dolor. Y yo no sabía qué hacer”, cuenta. Le aterraba imaginarse a sí misma con su pasión y su oficio, relacionado siempre con la niñez, en un lugar que parecía hecho solo para adultos.
Fue una amiga psicóloga la que le dijo que la vida era un viaje y que había que caminar siempre libre de equipaje. Que cerrara esa maleta, porque el paseo anterior ya se había terminado.
Entonces, lo que Gloria empacó para el nuevo viaje fue, literalmente, su propia infancia. “Traje a mi ser, a mi conciencia, lo que yo quería, la escuela que yo quería tener cuando estaba estudiando (...) La manera como yo quería que me enseñaran cuando era niña”. Y así, de su mano, germinó el programa que coordina desde hace una década. Se le “salen las lágrimas de la emoción” al hablar del cumpleaños número 10.

Foto: Comunicaciones DIE.
Los que llegaron con doce años
En 2018, una niña de 12 años subió y bajó las escaleras de la Facultad de Minas en una carrera de observación y hoy todavía recuerda ese cansancio y esa experiencia. Se llama María Alejandra Sanguino y hoy, a sus 20, cursa el cuarto semestre de Ingeniería Mecánica en esa misma facultad que la vio correr cuando niña.
Al programa llegó porque su mamá, ingeniera de petróleos egresada de la UNAL, las inscribió a ella y a su hermana menor en vacaciones. Allí vio la oportunidad de interactuar de una manera distinta con el conocimiento científico porque “En los colegios la ciencia se ve desde una perspectiva muy de libro (...) En Niños Científicos te dejaban explorar, te dejaban jugar”, cuenta todavía emocionada.
Hoy arma máquinas de verdad y sabe exactamente qué le diría a la Alejandra de 12 años que entró al programa: “Que se disfrutara todo, que vamos a alcanzar nuestras metas (...) y que disfrute hacer ciencia, que es lo que vamos a hacer por el resto de nuestras vidas, que esa decisión es la correcta”.

Foto: Comunicaciones DIE.
Durante estos 10 años el programa ha tenido altibajos, como todo en la vida, en 2020, con la pandemia del Covid-19 los Campus de la Universidad debieron cerrar, pero el programa no paró. Se enviaron kits de robótica a las casas de los participantes, uno de ellos era Jerònimo Mejía Ramírez.
“Imagínate un peladito entrando a la adolescencia sin tener nada que hacer, con su vida social, con los amigos encerrados”, recuerda. Pero sí tenía que hacer, con las clases virtuales del programa aprendió robótica y programación básica. Y hoy, a sus 19 años, produce música y acaba de matricularse en Ingeniería de Control en la universidad que lo recibió en medio de la pandemia.
“A base de Niños Científicos fue que yo entendí todo el mundo de la tecnología y el desarrollo (...), a tener en mi cabeza que lo que yo quiera hacer lo puedo construir, no tengo que esperar para ir a comprarlo o que alguien más lo haga, porque yo mismo lo puedo inventar”, agradece Mejía al proyecto.
Del otro lado de la mesa
El cumpleaños también es de quienes dictan los talleres. Carlos Buitrago, profesor del Departamento de Física, era estudiante de Ingeniería Física y miembro del capítulo estudiantil de óptica cuando el programa se estaba soñando.
“En mi proceso de formación casi que crecí acompañado del programa de Niñas y Niños Científicos estos últimos diez años”, dice. Buitrago recuerda cuando en el primer piloto del taller “Los chiquitos solo crecían los ojos y se asombraban”. Esas miradas de asombro por la ciencia y el conocimiento se siguen manteniendo hasta ahora, pero eso sí, sostiene que el programa hace más falta ahora que en 2016 y “es todavía más pertinente hoy que hace diez años”.
El ahora profesor de Física construyó el taller de óptica de las primeras versiones y luego pasó la batuta a las nuevas generaciones de talleristas. Tomás Hernández, de 23 años, estudiante de Ingeniería Física, la recibió hace más de cuatro años, cuando llegó buscando cumplir horas de corresponsabilidad y se quedó.
Lo que lo cautivó fue “explorar formas de compartir el conocimiento me ha ayudado a cambiar mi forma de ver ese mismo conocimiento” y “ver los contextos de los chicos y cómo relacionan el conocimiento científico con la cotidianidad, me parece muy bacano”, dice el tallerista.
Por su parte, Lina Quintero, estudiante de Ingeniería Química, entró como voluntaria en 2024 y hoy es tallerista de impresión 3D y robótica. Para ella el mayor desafío de ser quién enseña la ciencia a la infancia es la traducción: “Llevar estos conocimientos tan técnicos, tan ingenieriles, tan avanzados en pregrados universitarios, a niños”.
Aunque para ella, pesé a los desafíos y retos, este es un programa que debe continuar existiendo por muchas décadas más, porque “sabemos que la universidad puede volverse muchas veces bastante elitista en términos de conocimiento y los niños siempre van a ser bien llegados en los ámbitos educacionales y la universidad tiene que priorizar esos ámbitos para nuestros niños. Nuestras infancias siempre se han visto muy vulnerables y no podemos quitarles en este momento el derecho a la educación y tenemos que asegurarles también una vida universitaria”.
Una década que se hizo mapa
Los diez años caben en una línea de tiempo que es, sobre todo, una geografía de los lugares y temas que han marcado este programa:
Andrés Villegas Vélez, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas y director de Investigación y Extensión entre 2025 y 2026, dedicó buena parte de su gestión a ensanchar esas dos fronteras: la temática, pasando del STEM al STEAM, con un piloto en artes; y la territorial, llevando el programa hacia los colegios públicos y privados.
Su mensaje de cumpleaños es también una advertencia amable sobre el presente: “Estamos tal vez en un momento en que es un poco más difícil que antes atraer a los chicos y a las chicas a nuestras aulas, a nuestros laboratorios, a nuestros campus. Entonces realmente es básico sembrar ese interés”. Y así lo sigue haciendo el programa.
El regalo
No hay cumpleaños sin regalo y para Verónica Botero esta década ha traído tres muy especiales: abrir el espacio, crear la orientación vocacional que el país no ofrece a tiempo y asumir la responsabilidad social de una universidad pública rodeada de niños que no la conocen.
“Esta es una de esas ideas que cayó en un terreno fértil, que se materializó y que continúa, porque esa continuidad es difícil (...) Ver un programa de 10 años que sigue creciendo, que sigue funcionando, que ya muestra, por ejemplo, efectos en estudiantes que están aquí. Para mí es una de los orgullos mayores”, agradece.
Su propia hija hizo parte de las primeras cohortes del programa y hoy estudia en la Universidad que como a tantos niñas y niños les ha regalado la oportunidad de aprender a jugar con la ciencia, un segundo hogar que ha recibido su curiosidad.
Los hijos de Botero y otros exintegrantes de Niñas y Niños Científicos, hoy estudiantes universitarios, guardan todavía, nostálgicos, las camisetas del programa, aunque ya no les sirvan. No importa, nadie desecha las fotos de un cumpleaños. Y menos si el regalo es ser: Niñas y Niños Científicos de la UNAL Medellín.
Una galería de fotos para recordar las “Travesías de la Lectura” de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín durante la 20ª edición de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín.
La vigésima edición de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín duró 10 días y contó con una asistencia superior a 560 mil personas (10 % más que en 2025), según datos oficiales.
La UNAL realizó el lanzamiento de más de 10 libros, entre ellos “Relatos” y “Sonetos”, de León de Greiff. En la imagen Alexis de Greiff, su nieto, conversa con Jerónimo Pizarro.
La cabina de Radio UNAL recibió múltiples invitados y curiosos por entender cómo se hace la radio universitaria y pública. La respuesta: escuchando. Escuchando las voces de más de 100 entrevistados que pasaron por esta “pecera” en el Orquideorama.
La infancia es una oportunidad para la lectura. Un estudio publicado en la revista Child Development mostró que los niños de siete años con mejores habilidades lectoras obtienen calificaciones más altas en pruebas de cociente intelectual.
La Editorial UNAL y la Librería Piedad Bonnett fortalecieron su presencia alcanzando la venta de más de 600 ejemplares, con una muy buena acogida de sus novedades editoriales y de títulos de distintas áreas del conocimiento.
En el mundo, muchos niños y niñas llegan a los 10 años sin poder leer y comprender un texto sencillo. Reforzar la lectura desde los primeros grados es clave para cerrar esta brecha.
Este año, la Fiesta del Libro recibió la visita de aproximadamente 6 mil estudiantes procedentes de 50 municipios de Antioquia, según datos de la Alcaldía.
El joropo, el rap y otros sonidos se tomaron el Aula Móvil con más de 70 actividades entre talleres, conversatorios, presentaciones culturales y lanzamientos de libros.
Según Unicef, desde los primeros meses de vida, las niñas y los niños construyen su lenguaje a partir de lo que escuchan y lo que ven. Leer en voz alta, describir imágenes o imitar sonidos crea conexiones esenciales para su desarrollo.
La Unesco ya anunció a Medellín como Capital Mundial del Libro para 2027, y se proyecta que el siguiente año en la ciudad se desarrollen más 25 programas relacionados con la lectura. Así, la Fiesta del Libro 2026 cerró con la promesa de continuar las “travesías de la lectura”.